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Hay que llorar por...

Hay que llorar por el mar alborotado y el llanto desconsolado.  Hay que llorar por las historias sin final feliz.  Hay que llorar por las despedidas y las perdidas.  Hay que llorar por el rechazo y las derrotas.  Hay que llorar por la vida.

Hay que llorar por...

Por lo bueno, por lo malo, por cuando te ríes o te emocionas, por cuando ya no puedes mas y te invade la tristeza, por los momentos inolvidables y las personas que te marcan, por lo que cambia, por lo que estaba y ya no está, por los que se fueron, por los que llegaron, por lo que perdimos, por lo que ganamos, por todo aquello que no nos gusta... Texto inspirado en el Llanto eléctrico de Raúl Vacas

Hay que llorar por

Hay que llorar por tantas lágrimas y tus curvas, carretera. Hay que llorar por los faros rojos y los atardeceres naranjas, por las canciones trágicas en la radio y los gritos de fondo. Hay que llorar por las mantas térmicas y las bolsas de suero. Hay que llorar que llorar por el pitido constante, por tanto '1,2,3' y que después no venga 'escondite inglés'. Hay que llorar, tanto tiempo después. Texto inspirado en el Llanto eléctrico de Raúl Vacas

Acción, emoción, reacción

Imagen
Imagen de Pixabay  Texto inspirado en el Llanto eléctrico de Raúl Vacas Toda acción genera una emoción y toda emoción genera una reacción. Es una manifestación inevitable, la necesidad y la incapacidad para contener la energía que brota hacia el exterior rompiendo la barrera del auto control. ¿Por qué encerrar las lágrimas y evitar  que recorran tus mejillas, por aquello que debería emocionar a cualquier ser humano? Hay que llorar por no tener familia y amigos, por no tener infancia, por los recuerdos dolorosos, por el amor perdido, llorar por la soledad. Hay que llorar por la ausencia de apoyo, porque no te tomen en cuenta, por los que no saben ponerse en tu lugar, por los estereotipos, por la presión social, llorar por la ceguera emocional. Hay que llorar por las simplificaciones y perjuicios, por las discusiones innecesarias, por los diálogos de besugos, por la falta de comunicación, llorar por no encontrar tu sitio en la sociedad. Hay que llo...

Hay que llorar por

Hay que llorar por la perdida de seres queridos. Hay que llorar por las noches si luna. Hay que llorar por la gente sin hogar. Hay que llorar por el marchito de las flores. Hay que llorar por el fin del verano. Hay que llorar por el principio del invierno. Hay que llorar por todo lo que reímos. Hay que llorar por la contaminación . Hay que llorar por los días sin ella/él . Hay que llorar porque hay que llorar. Poema inspirado en el Llanto eléctrico de Raúl Vacas

Hay que llorar por

Hay que llorar por el instrumento desafinado, por el cuchillo sin afilar, por la estrella solitaria, por los cordones desatados, por la ventana rota, por el polvo de los libros, por la juventud perdida, por la montaña sin escalar, por el mar sin surcar, por el avión sin combustible, por el profesor decepcionado, por las gafas din graduar, por el compositor sin ideas, por el guitarrista sin compositor, por el público sin guitarrista, por el auditorio sin publico, por el lector sin libros, por las palabras perdidas, por las notas sin acompañamiento, por el "te amo" sin amor, por el "te odio" sin odio, por los rayos sin luz, por las flores que caen, por la gente que no las recoge, por la "h" mal pronunciada, por las oraciones sin verbos, por el arco iris en abril, por el naranja del otoño, por el calor del gigante abrasador, por las ecuaciones sin incógnita, por las sonrisas falsas, por las mentiras bonitas, por las feas verdad...

Hay que llorar por

Hay que llorar por las pérdidas familiares, hay que llorar por sucesos melancólicos. Hay que llorar por amores perdidos, hay que llorar de alegría por el nacimiento de un bebé. Hay que llorar por aprobar un examen importante, hay que llorar por la pérdida de algo importante. Hay que llorar por no poder cumplir tus sueños, hay que llorar por amores sin empezar, hay que llorar por acontecimientos terroríficos. Hay que llorar por el fin de este poema. Poema inspirado en el Llanto eléctrico de Raúl Vacas

El llanto eléctrico

Hay algo de magnético en el llanto. Como si un timbre nos pulsara los ojos y el frío del invierno hiciera un nido en la mirada, llena de perdices muertas. Y no quedara más remedio que llorar. Llorar por las oscuras golondrinas, por el verano sin mar, por los cortocircuitos, por las zarzas azules, por los contenedores rotos, por los combates de boxeo, por el regreso a casa, por la rutina de los lunes, por la prisa del viento, por la fruta podrida, por las alfombras persas, porque no pudo ser, por la muerte en fascículos, por las pestañas perdidas, por el cansancio del mar, porque murió la tortuga. Hay que llorar un llanto eléctrico esta noche. [...] Esto y ESO de Raúl Vacas Inspiración para los poemas Hay que llorar por...